Posteado por: Lylián en: 21,Marzo, 2008
Soy Mexicana y me siento muy orgullosa de serlo. He crecido rodeada del color y de la poesía hecha artesanía. El deshilado, el tejido de fibras y el labrado de la piel son parte de la rutina de mis mayores. Tuve la fortuna de jugar con muñecas de trapo, trastecitos de barro, serpientes de madera, un carrito de latón, incluso una de mis piñatas todavía fué de olla.
Recuerdo que cuando era niña y se acercaba el Día de Muertos me gustaba que me llevaran al mercado a ver los puestos llenos de alfeñiques: calaveras de todos tamaños con flores de colores, esqueletos disfrazados y ataúdes que al abrirlos hacían saltar al muerto que tenían dentro…y todo se podía comer.
Hace varios años vi en un museo unas miniaturas en cera que llamaron mi atención. Investigue un poco y tomé un curso y pude hacer un par de Vírgenes.
Es así como el Arte Popular Mexicano despertó en mi el interés y la pasión por conocerlo y aprenderlo…..Y como no podía ser de otra manera en este Blog va mi homenaje personal a esas maravillas de mi nación.
Posteado por: Lylián en: 16,Noviembre, 2009
Entre los juegos que recuerdo de cuando era niña. se encuentran aquellos que llevamos a cabo con las manos. No solo eran las coreografías que hacíamos al palmearnos si no que había que recordar la letra de la ronda, la tonada y hacerlo con rapidez.
Y algunos ejemplos son:
Posteado por: Lylián en: 14,Noviembre, 2009
Hay una pequeña ronda con la que se les enseña a los niñ@s las diferencias entre los dedos de la mano, empieza con la descripción del dedo meñique y sigue con los demás hasta terminar con el pulgar. Así se les explica que cada uno de sus deditos tiene una función diferente:
Posteado por: Lylián en: 12,Noviembre, 2009
Durante las celebraciones de los cumpleaños o posadas se acostumbra romper la piñata. Los invitados se colocan alrededor de la misma mientras se entona la siguiente ronda:
Dale, dale, dale
no pierdas el tino,
mide la distancia
que hay en el camino.
Castaña verde
piña madura,
dale de palos
a la olla dura.
No quiero oro
ni quiero plata
yo lo que quiero
es romper la piñata.
Posteado por: Lylián en: 18,Febrero, 2009
El Maíz es parte primordial en la vida de los mexicanos; no sólo por el lugar que ocupa en nuestra gastronomía. Si no por que es parte de la creación del hombre. Los Mayas narraban como el hombre fue elaborado a partir del maíz:
“…fue creado entonces el hombre de maíz y los Dioses vieron coronados sus esfuerzos. Era un ser perfecto, pensaba, hablaba, capaz de reproducirse; pudo ver y su mirada se elevó hasta el cielo y agradecido elevó preces a la Divinidad, testimoniando su agradecimiento…Y así quedo el mundo hasta nuestros días” Popo Vuh
“Aún hoy, – escribe Eric Thompson en Grandez y Decadencia de los Mayas – después de cuatrocientos años de influencia cristiana, se habla de este grano con un dejo de reverencia, y se le dirige la palabra en forma ritual. Según la leyenda el Dios Quetzálcoatl después de haber hecho a los primeros hombres con harina de piedra preciosa amasada con la sangre donada por todos los Dioses, se transformó en hormiga para descubrir el maíz que estaba oculto en una cueva, y lo dono a los Dioses y los hombres”
Los Aztecas honraron este grano dedicándole varios Dioses:
El Maíz, originario de América fue introducido por los españoles en Europa al final del siglo XVI.
Las primeras reseñas sobre esta gramínea datan de 1570 y fueron hechas por: Colón, Juán de Cárdenas y Lopez de Gómara. Este último escribió “…La espiga es como la piña en forma y tamaño; el grano es grande, mas ni es redondo como el arbanzo ni largo como el trigo, ni cuadrado, viene a la sazón de cuatro meses y de algunas tierras en tres…”
La variedad de maíz Precolombino fue el Teosinte, ancestro de las variedades actuales denominadas Zea Mayz.
Podemos encontrar maíz azul, blanco, amarillo, rosa, negro y rojo.
“En México el Maíz es un derecho del pueblo”
Posteado por: Lylián en: 2,Febrero, 2009
“Gordon Wasson señala que, frente a los hongos, los pueblos pueden clasificarse en micófilos y micòfobos; de allí las diferentes actitudes que se observan en los visitantes que llegan a México frente al Huitlacoche, el hongo que crece en las mazorcas de maíz.”
Carlos Zolla. Elogio del Dulce, Fondo de Cultura Económica, México 1993.
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